...la tierra se fertiliza y allí donde quedó una grieta crece una nueva máquina, verde, rebelde y con el corazón palpitando lleno de savia.

lunes, 31 de diciembre de 2012

hacia el 2013

Siempre escribo acerca de mis años, muchas veces les he puesto colores, tuve uno rojo, otro azul, otro naranja... y asi sigue. Este año sin embargo ha sido indefinible, colorido por defecto, a veces un poco sombrío también.. pero sin duda un año de crecimiento extremo.
Podría decir que este año ha sido un año árbol. Varios anillos y cortezas que se suman a este tronco, a esta vida, raíces que se extienden lentamente siguiendo el sentir de la lluvia, flores que mataron tristezas y flores que se multiplicaron en mi piel, la desnudez del invierno que dejó a la intemperie un infinito de recuerdos, huellas tatuadas en el corazón, un rastro de algo que ya no está pero sigue vivo, semillas que nacieron luchando contra toda dureza del mundo, un amor que me graba su nombre en mis cortezas como un niño travieso.
Como buen árbol he crecido, casi imperceptible a la vista del ojo distraído, pero lo he hecho.
Como árbol he cambiado de colores con las estaciones,
                        he nadado en la lluvia y en los besos
                            he dado frutos
                              he dejado al viento mis semillas, encontrando en algún eco del viento
                              caminos que me acercaron personas, historias, espacios, sueños

Como árbol he aprendido a escuchar el canto de los pájaros, y a separarlo del sonido de las ciudades.

Escribo con mi savia el paso de los tiempos a mi alrededor, sangro letras de sentidos y sabores, de días serenos, de huecos en el corazón que se hacen gotas en la almohada y de zambullidas ciegas al disfrute de la vida. Como árbol he vivido a merced del clima, pero siempre firme en mi raíz, siempre volando con mis hojas.

Como árbol también abrace otros árboles, compartí mis frutos y probé los de otros territorios. También supe cómo engañar la quietud y poder vagar por la tierra, sin necesidad de talarme a mi misma. Como árbol agradezco a todas las personas que se sentaron a mi sombra, que me contaron historias, que me abrazaron: gracias.

Agradezco al río
   al amor
      a las bellas personas
a la fiesta
     a los viajes
a mis amigxs y a quienes cruzan por mis raíces sin pararse a charlar también

a mi familia, siempre

al sol, a la alegría, y una vez más, a los sueños.



Pueden leer años anteriores acá:

2011/12

2010/11

2009/10

   

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